Esta mañana de sábado primaveral (increíble que hayamos soportado 40º de térmica en la semana) me puse ordenar mi habitación. Se encontraba en el estado en que cualquier habitación se encontraría si sólo se usa para dormir y cambiarse de ropa durante tres semanas. Horrible, polvo por todos lados, ropa tirada, desorden generalizado, etc.
Ahora ya está todo mucho más limpio, aunque falta aún. En particular el escritorio en donde estoy escribiendo este, escritorio que me acompaña desde hace varios años ya.
Papeles de proyectos terminados, de otros por empezar, futuros que nunca se sabe si se harán… sumados al mismo polvo del que escribía antes.
Y si miro hacia arriba me encuentro con los estantes que si bien están para ordenar, muchas veces terminan siendo lugar en donde apoyar o “acomodar” libros, carpetas, papeles y demás cosas.
Ayer leí algunos de los 600 posteos que tenía sin leer, y me encuentro con esta solución para limpiar el escritorio en donde tengas la máquina. Una de las cosas que más me gusta es aprender a hacer cualquier cosa leyendo cómo lo hizo otro (qué novedad…), y eso incluye construir cosas.
Ya podrán intuir que los próximos papeles que se acumularan en mi habitación serán los diagramas y planos de mi nuevo escritorio customizado. Tengo que ponerle un nombre. Nunca le puse nombre a un mueble, y como no quiero ponerle Jenny, acepto sugerencias.
PD: última oración sólo para entendidos…
En los últimos días dediqué algunos ratos libres a limpiar el código de este sitio, especialmente del CSS. No es demasiado, pero necesario, y me gusta más, que es lo que me importa.
Tengo pendiente (muy atrasado ya) algunos tutoriales de hojas de estilo, diseño, PHP, MySQL, programación, Flash y AS. Intentaré que se vuelva una tarea del día. El espíritu en verdad es hacerlos por diversión y gusto, pero creo que de seguir esperando el momento indicado, jamás los publicaré.
Hablando de publicar, terminé dos sitios web, dos logos y una animación de logo de los que no mostré nada. Está claro que no soy vendedor…